26.1.15

NO SÉ SI ME EXPLICO.



Querido escritor de cabecera:

  Le escribo, como sabe, desde Buenos Aires. Es verano en enero. O sea, es raro. Y el verano, en sí, también. Mezcla días de calor con días de lluvia. Es como si nos hayan fusionado a ti y a mí y nos hayan convertido en clima. No sé si me explico.

  Mi vida por aquí, tranquilamente feliz. Cambiaron algunas cosas pero no son sustanciales por lo que sigo siendo el mismo pero más lejos, con más amigos y con más ganas de seguir viviendo. Aquí o dónde sea. Pero viviendo. En el sentido no literal de la palabra. No sé si me explico.

  Verá, hace mucho tiempo me recomendó que leyera y que escribiera y, como sabe, no le he hecho mucho caso. Leí, sí, pero menos de lo que debo. Escribí, sí, pero mucho menos de lo que debo. Supongo, en realidad, que ya me conoce bastante e intuirá que soy de esos tipos que se pasan más tiempo pensando en qué hacer que haciéndolo. Intento cambiar pero me cuesta. Ya sabe. Xoan Tallón, uno de los escritores que más estoy leyendo últimamente, escribió que “para hacer según qué cosas conviene empezar por acometer otras distintas”. Y esa frase, puedo afirmar, describe mi vida en los últimos, no sé, 24 años. Por decir una cifra. No sé si me explico.

  Le escribo, en realidad, para ver si es capaz de plantearme algún tema del que debatir, reflexionar y filosofar. Ya sabe, esos temas que nos llevan mucho tiempo y son realmente inútiles. Como aquella vez que llegamos a la conclusión de que a los huevos había que llamarlos cocos. No sé si lo recuerda. Y le pido que me plantee algún tema porque creo que así mató dos pájaros de un tiro. Por un lado, me hará escribir asiduamente y, por otro, me hará poner la cabeza en funcionamiento. Si le digo la verdad, hace tiempo que no pienso. Y no me quejo. Pero me aburre. No sé si me explico.

  Espero que le vaya bien por allá donde esté. Estoy seguro de que sí. Si te digo la verdad, en realidad, me alegra saber que cada uno está encontrando su lugar en la vida. Nosotros que tanto hemos malpensado sobre el futuro y ahora míranos viviendo tan bien el presente. Nos faltarán algunas cosas, como a todos, pero ahora disfrutamos más y nos quejamos menos. Y créeme que eso es bueno. O al menos no es malo. No sé si me explico.


  Y en fin, que espero que me conteste a esta carta y, como le dije antes, me plantee un tema sobre el que debatir que me obligue a ponerme a funcionar. Si se da cuenta, se nota la oxidación de mi escritura pues le he escrito seis párrafos sin decir absolutamente nada importante. Siendo positivo, quizás eso también sea un arte. Y ahora que releo toda la carta me doy cuenta que le trato de usted. No me pregunte por qué. Yo tampoco me lo explico.

                                

                               
   
                  
                                26 de enero de 2015, Buenos Aires


PD: La foto es un atardecer veraniego desde Costanera Norte, uno de los sitios donde Buenos Aires deja de ser ciudad y se convierte, un poco, en naturaleza.


3 comentarios:

  1. Jajajajajajaaja Seis párrafos para encontrar un tema vano que sin devanarme ya encuentro en tus primeras palabras: "Verano en enero". Pirotecnia y vacaciones para el cambio de año. ¿Cuan diferentes puede hacernos esa inversión climática? ¿Cuantas palabras intercambiaron los de uno y otro hemisferio a cuenta de ello? ¿Cuanto nos acerco lo que en principio nos hacia diferentes? Escribe, lee pero no olvides salir de casa, la ciudad es grande y más lo que la rodea. Las palabras que te debas o que nos debas siempre van a estar ahí, hierven en tu cabeza: una olla, que pide los mejores ingredientes. Salta, corre y paladea las acciones solo llegan cuando llegan. Por ultimo una breve historia:

    Cuenta la leyenda que un poeta aturdido entre las luces y las sombras de los largos edificios, deambulaba sin palabras, estupefacto ante la gran masa humana. Llevaba un tiempo sin escribir. Un día se sorprendió a si mismo mirando fijamente el hormigón, dio un paso y otro hasta que estaba a escasos 15 centímetros de aquel muro. Lo que antes parecía liso ahora presentaba un relieve. Se adivinaban montañas y depresiones, ¿había allí un río o las neuronas le jugaban una mala pasada? Volvio a casa desconcertado. Al día siguiente volvió al mismo lugar y tras un largo rato pregunto a alguien que pasaba por allí: ¿Ve usted el paisaje aquí?. El ciudadano se paro desconcertado. Miro el hormigón y luego al poeta, buscaba el truco, ¿que es lo que quería venderle? ¿que respuesta esperaba?. Entonces el poeta le dijo: solo quiero que me digas lo que ves........ ........Pues veo un muro, cierto que cuando me he acercado he visto las imperfecciones y algunas parecen pequeñas montañas pero es un muro. Esas son las formas que adquieren en la prensa. Hay una gran cementera a las afueras de la ciudad, vaya allí y vera como se forman.

    Era un poco tarde, la gente ya salía de sus trabajos, pero el poeta se puso a caminar, camino una cuadra y luego diez, había visto al menos a un millar de personas. Cuando llego a la cementera había atravesado mas de 33. Vio al macho Alpha presumir ante los esbirros, vio la hembra abandonada al cuidado de las crías, vio a la cigarra y la hormiga, vio al león perseguir a la gacela mientras el elefante pasaba sin apenas prestar atención, vio la reunión de los lobos y al ganado pacer, a la cigüeña construyendo su nido y la lagartija al sol. Fue cuando llego que encontró lo que aquel ciudadano le había contado. Alli estaban las prensas con todas sus imperfecciones en negativo. Habia seis prensas con 12 caras diferentes... Si se hubiera fijado en mas de un muro hubiera encontrado una replica en poco tiempo. Esto le decepciono. Agacho levemente la cabeza mientras se daba la vuelta. Cuando la levanto vio el espectáculo que ofrecían los últimos rayos de un sol que se ponía al otro lado de la ciudad, como la luz lo bañaba todo, incluso el gris cemento. Saco su libreta, estaba seguro de que correría la tinta. Corrió durante 13 lineas, casi no sabia ni lo que había escrito pero se titulaba "La naturaleza de la ciudad". Parecía poco pero al releerlo decidió no cambiar ni una sola coma.
    Quiera la historia que aquellas 13 lineas cayeron en las manos de un trabajador del periódico La Voz de la Ciudad y dado que no conocía la autoria decidió publicarlo en la seccion de cartas al director. Se imprimieron 300.000 periódicos aquel dia. Al día siguiente cada periódico había sido fotocopiado al menos 6 veces. El poeta llamo al periódico, cabreado, habían publicado algo que todavía era solo suyo... Si pero a la gente le encanta, ¿quiere usted quitarles el gusto? Se entretienen mucho leyendo su verdad. Si quiere podemos darle dinero. A lo que el poeta contesto:

    No busco dinero, queria ver la verdad, por eso miraba el hormigón. Por eso camine 33 cuadras para encontrar aquellas prensas, por eso escribí aquellas 13 lineas. No para entretener.

    Al dia siguiente el periódico hizo una ultima publicación sobre el asunto. Esa misma tarde 3 millones de personas miraban fijamente el hormigón. Ninguno encontró nada.

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    1. Genial respuesta, Héctor. De hecho creo que es la mejor respuesta que han publicado en algún post mío. Mil gracias. Saludos.

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